Germinar en casa

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¡Lo prometido es deuda! Hoy os explicamos algo, tan sencillo, que lo hacíamos en el cole cuando eramos niños, ¡germinar!

Recomendamos germinar semillas y granos para que resulten más fáciles de digerir y para sacar el máximo provecho de todos sus nutrientes. Es una técnica muy sencilla que podemos integrar fácilmente en nuestro día a día en casa, incluso los más pequeños pueden colaborar y aprender lo fácil que es dar vida. Los germinados suponen un alimento con alto contenido en vitaminas, aminoácidos, minerales y fibra. Son súper agradecidos, no necesitan luz directa, ni mucho espacio, ni mucha dedicación para cultivarlos con éxito.

Si el grano o la semilla están en perfectas condiciones (si no germina es que está muerto, probablemente hayan sido procesadas de alguna forma) es una práctica muy sencilla. Puedes probar con legumbres (soja, lentejas, garbanzos…) con cereales y pseudocereales (quinoa, avena, centeno…) o con semillas (calabaza, girasol, mostaza, alfalfa…)

Gracias a la germinación eliminaremos muchos antinutrientes que son compuestos que tienen las semillas de las plantas de forma natural para protegerse y que interfieren con nuestra capacidad para digerir y absorber vitaminas, minerales… Estos antinutrientes se encargan de proteger las semillas de ataques de plagas (tienen función insecticida) y de que la semilla no empiece el proceso de germinación antes de que se encuentre en las condiciones adecuadas, las permite estar protegidas durante su etapa de latencia. Una vez la semilla se encuentra en las condiciones idoneas (humedad + temperatura óptima + luz) ésta empieza a germinar, y los antinutrientes disminuyen su concentración en la semilla. Uno de los antinutrientes más conocidos es el ácido fítico. Según estudios, dejarlos en remojo durante unas horas e iniciar el proceso de germinación, disminuye la concentración de este componente y favorece la absorción de nutrientes en nuestro digestivo.

Algunos consejos prácticos:

  • Utiliza recipientes bien limpios y desinfectados.
  • Enjuaga bien las semillas antes de empezar el proceso.
  • Evita siempre que la semilla esté en contacto permanente con el agua de goteo, de lo contrario se pudrirà.

Para hacerlo solo necesitarás una bolsa de germinados ó de preparados de bebidas vegetales, incluso si andamos justos de presupuesto, puede servir una media de ropa también. Si las semillas son más grandes (por ejemplo garbanzos), te servirá un colador, simple y llanamente.

Proceso:

1-Pon las semillas una noche en remojo (cada semilla o grano tiene su tiempo de remojo, pero por dar un dato genérico, digamos que con una noche está bien)

2- A la mañana siguiente, se introducen en la bolsa de germinados, o de bebidas vegetales o en la media o en el colador y las tapamos con un trapo. Es importante que estén sin exposición a la luz, vale con poner un trapito por encima. Piensa que debemos reproducir el momento en el que la semilla está bajo tierra y se quiere abrir paso a la vida.

3- Es importante que el colador esté encima de un recipiente para contener el agua que cae (tipo bowl). Y en el caso de la media o bolsita, debes tenerla colgada, sin apoyar el culete de la bolsa para que gotee bien y no toque nunca el agua de goteo.

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4- Remojar cada día una o dos veces, ésto depende de la temperatura ambiente, lo importante es que estén siempre húmedas y nunca se encharquen.

5- Si el grano o semilla está vivo, germinará, palabrita de Bet4Health.

¿Fácil, no? ¡Pues empieza a disfrutar de los germinados en casa! Para empezar la recomendamos legumbres que germinan casi solas como el garbanzo o la lenteja. La quinoa también saca el rabito enseguida 😋

Y una vez germinado, puedes disfrutar de este potente alimento, cargado con toda la energía necesaria para crecer, en crudo, al vapor, en guisos y verás que no pierden nada de su sabor y facilitarás tu digestión. En el caso de las legumbres notarás que dan muchos menos gases.

Para los más avanzados, nivel “pro”, puedes dejar unas horitas más el germinado, cuando ya está bastante crecidito, y destaparlo, al darle la luz del sol conseguirás que brote, le saldrán las primeras hojitas, fuente de clorofila! Una maravilla… ¡La vida se hace paso!😍

Todo son ventajas con la germinación, facilitamos la capacidad de absorber micronutrientes muy beneficiosos para nuestro organismo y eliminamos antinutrientes que nos perjudican la digestión.

¿A qué esperas? ¡Coge hoy mismo un puñado de lentejas y ponlas a remojo!

Si te ha quedado alguna duda, escríbenos o contacta por las redes, estaremos encantados de ayudarte.

 

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