Bebe lo que masticas y mastica lo que bebes

¡Volvemos a la carga con un nuevo tema! El título no sabemos si lo dejará claro, pero por si las moscas, os lo aclaramos en las siguientes líneas…

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Queremos que seáis conscientes de la importancia de masticar bien los alimentos.  Este hábito tan sencillo es una de las prácticas más saludables y beneficiosas para nuestro metabolismo. Para las personas que quieren bajar de peso algunos kilitos, ésta es la primera norma que damos. Mastica, mastica, mastica… en realidad, con el placer que proporciona el arte de comer, por qué muchos se empeñan en engullir la comida sin disfrutarla, sin paladearla, sin sentir todos los sabores hasta que se hace papillita el bocado.

Y de ahí el título de esta entrada:

“Bebe lo que masticas”… efectivamente, haz que cada bocado que entra en tu boca se haga tal bolo alimenticio que pase al siguiente  paso del digestivo como si fuera una bebida, un batido de esos que están tan de moda ahora, ¿por qué se mete la gente esos pedazos de bocados, que casi no caben en la boca y al segundo ya se lo han tragado? A nosotros eso nos duele sólo de verlo, ¿qué culpa tiene nuestro estomaguito para que le demos tanta carga de trabajo? Para algo la naturaleza nos dio tantos dientes parecidos a los de los rumiantes, ¿no creéis?

“Mastica lo que bebes” es decir, todo batido, zumo, bebida que tomemos, mantenla en la boca unos instantes, no la dejes pasar al estómago como si no hubiera un mañana, que a veces veo a gente beber líquidos que no son agua como si llevaran 3 días en el desierto sin cantimplora. Ya que te lo llevas a la boca… ¡saboréalo! Disfruta del momento, dale tiempo al cerebro a recibir todas las sensaciones.

Y si con estas palabras no os habéis convencido de lo bonito que es masticar, ahora os contamos por qué hay que masticar. ¿Os habéis parado a mirar a un niño cómo come? De forma instintiva deja el alimento en la boca durante bastante rato, se toma su tiempo para masticar de manera que le cueste poco trabajo tragarlo.

estres

Luego vamos, crecemos, y perdemos todo ese instinto, engullidos por las prisas y el estrés del día a día… Es importante que sepáis que la digestión comienza en la boca, tenemos un primer “estómago” en la boca, ya ahí comienza el metabolismo, con la saliva, las papilas gustativas, las muelas, los dientes… ¡pensad que todo eso está ahí para algo! No nos vamos a poner muy científicos y no vamos a explicar el proceso digestivo al completo, pero por favor, grabad a fuego en vuestra mente que la boca es el primer operario y si no le damos trabajo, el próximo currante, el estómago, tiene que cargar con trabajo extra, de manera que forzamos la máquina innecesariamente.

La saliva ayuda a que se cree el bolo alimenticio y las papilas gustativas proporcionan información al cerebro para estimular la secreción de diferentes sustancias a lo largo del aparato digestivo, dependiendo de la composición de ese alimento; si no le llega esa información al cerebro porque ha pasado al estómago ipso facto, imaginaos las digestiones cómo pueden ser de complicadas, hacemos que otros órganos trabajen más de la cuenta y en definitiva, esto se traduce en una resta sobre nuestra energía vital.

Beneficios de masticar bien:

  • Oxigena nuestro organismo, produciendo una placentera sensación de bienestar y reduciendo los niveles de estrés.
  • Cuanto más lento comes, menos comes ya que te sacias antes.
  • Salud bucal. La saliva es un antibiótico natural que protege nuestros dientes de los microorganismos.

Trucos para masticar más despacio:

  • Pon atención a lo que comes, trata de masticar, al menos, treinta veces cada bocado. Cuéntalos al principio, si es necesario, poco a poco se irá convirtiendo en un hábito adquirido que practicarás inconscientemente.
  • Que los trocitos que te lleves a la boca sean pequeñitos. Existe la teoría que dice que, si nos llenamos la boca a tope, nuestro organismo siente mayor necesidad de tragar.
  • Evita distracciones que hagan que no prestes atención a la cantidad de veces que masticas. Puede que al principio te resulte muy incómodo no encender la tele, pero con el tiempo se convertirá en una rutina, igual que lo es ahora comer rápido y sin masticar. En un futuro hablaremos de “Comer con Mindfulness”.
  • Sé consciente del disfrute que es comer.

Ojalá hayamos conseguido que alguno de vosotros se pare delante del plato que le toque comer dentro de un ratito, respire profundamente y comience a practicar el masticado tranquilito, sin prisa, disfrutando de uno de los mayores placeres.

Un besito, queridos seguidores, nos vemos en el próximo post. ¡No os olvidéis de sonreír!

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